Evita

EVITA, EN LA MEMORIA DEL PUEBLO ARGENTINO

 

Nació un 7 de mayo de 1919, en la localidad bonaerense de Los Toldos. Conoció a
Perón en 1944, en un festival a beneficio de las víctimas del terremoto de San
Juan y se casó con él en 1945. Se convirtió en enlace con los sindicatos, creó
la Fundación de Ayuda Social Eva Perón y organizó la rama femenina del partido peronista.

En 1949, Evita ya era la segunda figura más influyente de Argentina. Aunque
nunca llegó a ostentar un cargo oficial, en la práctica fue responsable de los
ministerios de Sanidad y Trabajo. Adorada por sus seguidores, pertenecientes en su mayoría a las clases obreras, fue en cambio odiada por sus rivales, la elite tradicional, que se sintieron especialmente ofendidos cuando cortó las subvenciones gubernamentales a la Sociedad de Beneficencia.



El 2 de agosto de 1951, la CGT pidió a Perón que aceptara la reelección (hecho
posible a partir de la reforma constitucional de 1949) y expresó su anhelo de
que Evita lo acompañara en la fórmula. El 22 de agosto, en una multitudinaria
concentración en la Avenida 9 de Julio, se reiteró la adhesión y el pedido de
aceptación: fue el Cabildo Abierto del Justicialismo. Evita se dirigió a la
multitud, pero eludió en su discurso la respuesta. Evita reclamaba tiempo para
tomar la decisión.
 
El 31 de agosto, renunció por la cadena nacional de radiodifusión, con las
siguientes palabras apagadas y graves: "...Quiero comunicar al pueblo argentino
 mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los
trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico
Cabildo Abierto del 22 de agosto...".

El 28 de septiembre las masas populares se dirigían a la Plaza de Mayo. Surgió
la primera confirmación oficial de que Evita estaba padeciendo una leve anemia.
Estaba tratándose con transfusiones de sangre y reposaba. Por eso era que no se
presentaría ante las masas enfervorizadas. Esa misma noche Eva habló por radio
y dijo: "...Pero no quiero que termine este día memorable sin hacerles llegar
mi palabra de agradecimiento y de homenaje uniendo así mi corazón de mujer
argentina y peronista...".

Llegado el 11 de noviembre de 1951 se efectuaron los comicios donde Perón fue
reelecto con un 60%. Eva votó desde su cama con entera felicidad, sabiendo que
su obra había tenido éxito y que sería para siempre.

Evita murió en Buenos Aires, el 26 de julio de 1952. El 9 de agosto, su cuerpo
fue trasladado al Congreso Nacional para rendirle los correspondientes honores.
Al día siguiente, la mayor procesión nunca vista en Argentina hasta ese momento
fue presenciada por 2 millones de personas, a lo largo de Rivadavia, Avenida de
Mayo, Hipólito Irigoyen y Paseo Colón.

El 12 de agosto el cuerpo fue llevado al segundo piso de la CGT. Frente al hall
de la planta baja se construyó una especie de monolito con la imagen de Evita
y una gran cruz. Este monolito se mantuvo florido durante los siguientes tres
años. Iniciada la Revolución Libertadora en 1955, el cuerpo de Evita fue
desplazado por distintos lugares de la Ciudad de Buenos Aires. En 1957, se
ordenó el traslado -en un operativo secreto- a Italia, bajo el nombre falso de
María Maggi de Magistris, al Cementerio Maggiore de Milán, donde estaría
enterrada hasta 1971.


A partir de entonces fue incesante el pedido de restitución del cuerpo por parte
de la Familia Duarte. El 1° de septiembre de 1971 el cuerpo de Evita fue llevado
por un grupo militar desde el Cementerio Maggiore de Milán (Italia) hasta Madrid
(España), donde estaba exiliado Perón. Se dispuso entonces que el cadáver
permaneciera en Puerta de Hierro (la residencia de Perón en España) para luego
ser trasladado a Argentina.

Tras el fin de la proscripción del peronismo y la asunción en 1973 de Perón como
presidente se pensó transportar el cuerpo pero la situación de convulsión
interna -unida al deterioro de la salud y posterior muerte de Perón-
imposibilitaron que se realizara. Recién el 11 de noviembre de 1974 retornaron
los restos de Eva Perón.

El 22 de octubre de 1976 la dictadura militar dispuso la restitución del cuerpo
de Eva Perón a sus familiares. El cuerpo fue llevado a su bóveda, bajo estrictas
normas de seguridad, al Cementerio de la Recoleta, donde hoy descansa en paz.

Fuentes
http://www.me.gov.ar/efeme/evaperon/fundacion.html

http://www.elavisperofueguino.com.ar/mujeresenlahistoria.htm#EVA DUARTE DE PERON


Fundación “Eva Perón”: un legado de dignidad social

La Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón se constituyó el 19 de junio
de 1948 y obtuvo su personería jurídica el 8 de julio de ese año. A partir del 25
de septiembre de 1950 pasó a llamarse "Fundación Eva Perón".

La obra social que Evita había comenzado en 1946 fue adquiriendo cada vez mayor
extensión y envergadura. La llamada entonces Cruzada de Ayuda Social concretaba
su tarea en barrios de viviendas económicas; inauguración de Hogares de Tránsito
y comedores escolares; donación de instrumental a hospitales; mediación para la
concreción de obras fundamentales de salubridad y saneamiento en barriadas
humildes; entrega de artículos de primera necesidad a familias necesitadas y
distribución de juguetes a niños humildes, sobre todo para las fiestas de Navidad
y Reyes y provisión de trabajo a desocupados.

El 28 de agosto de 1948, Evita dio lectura, en el Ministerio de Trabajo, a la
declaración de los Derechos de la Ancianidad, que puso en manos del Presidente,
solicitando que fuera incorporada a la legislación y a la práctica institucional
de la Nación. Fue incluida en la Constitución Nacional de 1949.

Además, la Fundación concretó un plan de construcción de mil escuelas en el país,
como así también escuelas agrícolas, escuelas talleres y jardines de infantes y
maternales. En febrero de 1950 se puso en marcha el Plan de Turismo Infantil, que
les hizo conocer a los niños paisajes del país, ignorados por ellos hasta entonces.
Las colonias de vacaciones completaban el espectro. Los campeonatos infantiles y
juveniles, que habían comenzado siendo de fútbol y terminaron incluyendo muchos
otros deportes, fueron la ocasión para la revisación médica de más de 300 mil
niños.

En materia de salud, el Tren Sanitario Eva Perón, dotado de la más moderna
aparatología, cumplía con la tarea de relevamiento y protección de la salud de las
poblaciones más alejadas de los centros vitales. En materia habitacional, la
Fundación emprendió la construcción de viviendas para obreros, como el barrio
Presidente Perón y la Ciudad Evita, proporcionando vivienda propia a 25 mil
familias.


Todas las obras de la Fundación fueron seguidas y supervisadas, en su ejecución y
en su funcionamiento, por Evita. A la acción desplegada, la Fundación sumaba su
solidaridad con los países extranjeros que estaban en situaciones de catástrofe o
necesidad. Al morir Evita, la Fundación continuó su labor, pero ya no tuvo la
misma fuerza ni operatividad.

Fuente:
http://www.me.gov.ar/efeme/evaperon/fundacion.html



El voto femenino y el Partido Peronista Femenino
 

Eva Perón fue una luchadora y conquistadora del reconocimiento ciudadano de la
participación femenina en la política argentina. Contó con el apoyo del general
Juan Domingo Perón, que el 26 de julio de 1945, en un acto celebrado en el
Congreso, explicitó su apoyo a la iniciativa del voto femenino.

Se formó entonces la Comisión Pro Sufragio Femenino, que elevó un petitorio al
gobierno solicitando el cumplimiento de las Actas de Chapultepec, por las cuales
los países firmantes que aún no habían otorgado el voto a la mujer se
comprometían a hacerlo.

Una vez en la presidencia, Perón volvió sobre la cuestión del sufragio femenino.
En este marco, Eva emprendió la campaña desde distintos lugares: con los
legisladores, con las delegaciones que la visitaban, con las mujeres nucleadas en
los centros cívicos, a través de la radio y de la prensa. Centros e instituciones
femeninas emitieron declaraciones de adhesión. Las mujeres reconocían en Eva Perón
a su portavoz. Y el 23 de septiembre, en medio de un gigantesco acto cívico en
Plaza de Mayo, se promulgó la ley.

La sanción de la Ley 13.010 implicó la realización de una serie de tareas que
hacían a su efectivización. Si el camino para la obtención del derecho había sido
arduo, el de la capacitación cívica y el de la preparación de las mujeres para
desempeñarse en las lides políticas lo sería aún más. En este último sentido, el
14 de septiembre de 1947 el Consejo Superior del Partido Peronista resolvió
modificar sus reglamentos de afiliación, lo cual permitiría, en el futuro, la
formación de otro partido peronista, exclusivamente femenino.

Este hecho se concretó el 25 de julio de 1949. En el Teatro Nacional Cervantes se
llevó a cabo la Primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista Femenino. Allí
nació el Partido Peronista Femenino, cuyo principio fundamental era la unidad en
torno a la doctrina y la persona de Perón. Eva fue elegida Presidenta del mismo,
con plenos poderes de organización. Las unidades básicas del Partido Peronista
Femenino desarrollaron, a la par de la tarea de adoctrinamiento (fueron bastiones
en la campaña presidencial de 1951), tareas de acción social.

La acción política dirigida a la mujer cosechó sus frutos en las elecciones del
11 de noviembre de 1951. Votaron 3.816.654 mujeres. El 63,9% lo hizo por el
Partido Peronista, el 30,8% por la Unión Cívica Radical. A su vez, el Partido
Peronista fue el único de ambos que llevó mujeres en sus listas. En 1952 23
diputadas y 6 senadoras ocuparon sus bancas.

Fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/evaperon/lamujer.html



Discurso de Eva Perón ante el Partido Peronista Femenino

Compartimos el discurso pronunciado por Eva Perón, el 4 de mayo de 1950, con
motivo del almuerzo ofrecido en su honor por el Partido Peronista Femenino
Distrito Capital Federal.

Agradezco emocionada las palabras que acaban de pronunciar la delegada de la
Capital, la secretaria de la Junta Metropolitana Femenina, la señora
subcensista en representación de todas las compañeras, el señor ministro de
Industria y Comercio, que me ha emocionado profundamente, el doctor Cámpora
y el compañero Espejo. Han estado aquí representadas las mujeres Peronistas
de la Capital, el Poder Ejecutivo, la Cámara de Diputados, y las fuerzas
todas del trabajo por medio del Secretario General Confederación del Trabajo.
Qué más puede ambicionar una humilde mujer que ha abrazado la causa de los
trabajadores, de los humildes de la patria, que se reúna un grupo de mujeres
y de hombres de bien para levantar sus copas y brindar por una fiesta que se
refiere a mi persona. Ustedes me colman de felicidad en mis sentimientos de
mujer, al saber que aquí se ha tendido una mesa de amor, de camaradería, de
solidaridad.

Agradezco emocionada todas las palabras que se han pronunciado, como asimismo
a las compañeras del Partido Peronista Femenino, por el Distrito Capital, por
este acto simbólico, porque nos sirve también para estrechar vínculos, para
aunar opiniones y para conocernos mejor, en esta empresa que hemos iniciado
de colaborar y apoyar al General Perón. Y ya que el tiene como columna
vertebral a la clase trabajadora, nosotras queremos ser una de las vértebras
de esa columna maravillosa sobre la cual se apoya, respalda y con la cual
trabaja tan tranquilo el General Perón.

Al aceptar de la Asamblea Nacional de Mujeres la inmensa responsabilidad de
presidir este movimiento, lo hice porque pretendía, y pretendo, tratar de unir
a todas las mujeres Peronistas, y canalizar esa fuerza extraordinaria del
Perónismo por el camino de las fuentes creadoras, dignificadoras y grandiosas,
por el sentido patriótico de la doctrina Peronista. La responsabilidad era
grande; no lo ignoraba, pero la acepté. Y quiero que todas las mujeres del país
sepan, una vez más, que Eva Perón ama entrañablemente a todas las Peronistas,
a todas por igual, y aun más a aquellas que desde los mas lejanos rincones de
la patria trabajan con su corazón puesto al servicio del Líder de la
Nacionalidad, el General Perón.

Aprovecho esta oportunidad para darles un consejo, no solo a las mujeres
Peronistas del Distrito Capital, sino a todas las Peronistas de la República,
subcensistas y censistas de todo el territorio de la Patria. Ustedes tienen
una gran responsabilidad, como bien lo dijo el compañero Espejo: la
responsabilidad de comprender a todas las compañeras, la de tratar de acercar
a la dirección del Partido a todas los elementos capaces, Peronistas de verdad,
que vengan con el espíritu de sacrificarse y poner a contribución sus fuerzas
en pro de esta causa de la nacionalidad. Deben ser tolerantes, porque hay que
tolerar para que nos toleren; deben ser tolerantes, porque hay que tolerar
para que nos toleren: deben ser persuasivas y llevar adelante la doctrina, y no
solo predicarla, sino practicarla con amor, con espíritu de abnegación y de
renunciamiento.

Ustedes piensen que el General Perón nos dijo hace poco tiempo que nos había
dado una palanca con la cual podíamos mover el mundo y que lo importante era
saber mover la palanca. El medio lo tienen. Tienen esa doctrina, tienen a un
Líder insustituible, como es el General Perón y tienen una patria maravillosa,
como es la nuestra. Pero tienen que trabajar y sacrificarse porque nada se
consigue sino por el camino del sacrificio, de la comprensión y del amor.

Les pido a todas ustedes que cuando vean, en cualquier rincón del país, por mas
alejado que sea, a una mujer que tiene un corazón bien puesto, como el del 17
de Octubre de 1945, traten de acercarla a nuestras filas y ustedes deben
informarme de ello, puesto que yo no tengo el privilegio de estar en todos los
lugares de la Patria para auscultar a cada una de las Peronistas que trabajan
en pro de nuestra causa. Piensen que nuestro movimiento es grande y que hay
cabida para todas, para que trabajemos una para todas y todas para una. Pero
que no sea un "slogan" eso de "una para todas y todas para una". Que eso sea
una realidad como son las realidades que nos esta dando a manos llenas el
General Perón, que tiene el privilegio de amar a todas las Perónistas por igual,
sin preferencias por ninguno. Así quiero yo también a las Peronistas. Cuanto
mas pequeñas mas las quiero. La que a ustedes les parezca mas insignificante,
es la que esta mas cerca de mi corazón. Esta oportunidad creo que es la primera
en que tomo contacto con las subcensistas, secretarias y prosecretarias de un
distrito como es el de la Capital Federal y la aprovecho para decirles a todas
que cualquiera, aunque ocupe un cargo de secretaria o prosecretaria, si se
sacrifica colaborando por nuestra causa, puede llegar a ser la futura dirigente
del Partido Peronista Femenino. Sacrifiquémonos; no pensemos en horarios ni en
nada. Estamos luchando por el ser o no ser de la Patria y, cuando las fuerzas
físicas se debiliten, levantamos nuestros ojos hacia la figura de nuestro Líder,
el General Perón, que esta quemando su vida en aras de la felicidad de todos los
argentinos. Seamos una vértebra poderosa de esa columna de trabajadores que
silenciosa pero tenazmente, esta dando a diario muestra de su fidelidad y de su
amor hacia el General Perón.

Yo ambiciono a que la rama femenina del Partido Peronista le brinde nada mas que
satisfacciones, pero para ello debemos trabajar incesantemente, luchar sin
egoísmos y sabernos tolerar mutuamente. Cuando una Peronista tenga alguna
divergencia con otra, piense que hay una sola bandera; la del General Perón.
Cuando se peleen dos Peronistas, no me traigan a mi el problema porque me causan
un gran dolor. Yo quiero ser igual con todas para no ser injusta. En una familia
pueden pelearse dos hermanas, pero siempre siguen siendo hermanas. Yo deseo que
esta sea una gran familia; la familia que ambiciona el General Perón.

Hoy, nosotras tenemos el privilegio de tener un hombre de los quilates de
nuestro Presidente y es por eso que debemos formar esta rama, que hoy se inicia,
con toda la perfección y con todo el amor que el quiere. Formemos un partido
político que encierre todas las virtudes que los mismos deben tener. Que no sea
lo que han sido en nuestro país; algo desagradable y molesto, sino que sea un
instrumento principalísimo y valiosa para la grandeza de la Patria. Esa lo
lograremos con sacrificio y colaboración.

Deseo que cada una de ustedes, en la circunscripción que representen, le llevan
a todas las mujeres Peronistas un abrazo afectuoso y este pensamiento mío, aun a
aquellas que no están dentro del partido. Lo que yo quiero decirles es que se
sacrifiquen. La que mejor colabore, la que mejor trabaje por la causa, será
quien en el futuro quede al frente del Partido. Yo quisiera que surgieran otras
mujeres de esas condiciones; lo deseo y así lo espero. Necesitamos valores
femeninos jóvenes, ya que tenemos una doctrina maravillosa y un Líder como el
General Perón. Debemos actuar en estrecha colaboración con los hombres, animadas
por el mismo ideal y constituyendo dos fuerzas paralelas que se complementen,
tras el camino que nos ha señalado el General Perón para lograr una patria
socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Empecemos por ser disciplinadas. Seamos unidas; yo quiero que la mujer argentina
logre algo, que llegue, que triunfe. La señora de Perón no quiere absolutamente
nada para si, sino que las mujeres tengan un arma poderosa en su unidad y que
sean organizadas: así triunfaremos, si no, no.

Por ello estamos constituyendo estas vanguardias del Peronismo. Ello requiere
perseverancia y hacer como el General Perón, quien encontró frente a si dos
caminos: uno asfaltado, y otra obstaculizado por una tupida maraña. Perón se
abrió paso a hachazos por entre esa selva de inconvenientes y obstáculos, hasta
entrever al fin, como esta entreviendo ahora, un mañana promisorio para todos
los argentinos. El otra camino, tan fácil y cómodo, era el de la entrega, la
entrega no solo del pueblo sino de la Patria toda.

Dentro de muy poco tiempo hemos de rendir un homenaje al General Perón; haremos
bajar a todas las compañeras del inferior, para que, juntas con las de la Capital
Federal, podamos decirle, "presente, mi general", siguiendo el ejemplo de todos
los trabajadores, que son misioneros de Perón y desde la cuna hasta la muerte
luchar por la doctrina Peronista.

Ustedes deben saber que yo estoy siempre dispuesta para aclarar cualquier
malentendido, para reanimarlas y darles confianza y fe; yo quiero ser para las
mujeres Peronistas como madre, como la hermana, que trata de comprenderlas, de
ayudarlas y de hacer que se entienden y ayuden entre ustedes mismas. Cuando
todas logremos esta unidad y este entendimiento mutuo, el General Perón podrá
dormir tranquilo su sueno de patriota, sabiendo que su sacrificio no ha sido
estéril, y que, a través de los tiempos, la doctrina Peronista se robustecerá
y engrandecerá por la obra de la sangre nueva y las ilusiones patriotas de las
futuras generaciones.

Yo levanto mi copa para brindar, no por mi cumpleaños que es simplemente el
cumpleaños de una descamisada mas, sino para brindar por ustedes, por la
felicidad de todas las mujeres Peronistas argentinas, aun por la felicidad de
aquellas que viven en las regiones mas lejanas del país. A todas las tengo muy
cerca de mi corazón y las estrecho cariñosamente, recordándoles que nadie debe
creerse, porque desempeñe un cargo o una función, dueña del Partido Peronista,
porque las verdaderas dueñas son las descamisadas de la Patria, las descamisadas
del 17 de Octubre de 1945. Nosotros tenemos la enorme responsabilidad de
comprender y llevar a la practica y cristalizar los ensueños y los afanes de
nuestro Líder, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra
nacionalidad, el General Perón. Por el brindo, por el forjador de nuestra
nacionalidad, el General Perón, y porque todos los años nos encuentre juntas.

Eva Perón
4 de Mayo de 1950


Fuente: www.elhistoriador.com.ar

 

 

 

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